7 retos de liderar un equipo que nadie te cuenta
Dudar de ti, sentirte solo, querer hacerlo todo. 7 retos de liderar un equipo que nadie te cuenta y qué me sirvió con cada uno.
La primera vez que despedí a alguien, no dormí.
Y nadie me preparó para eso. Ni para eso ni para muchas otras cosas que vienen con liderar.
Cuando empecé a liderar, pensé que lo difícil iba a ser el negocio. Vender, levantar capital, sacar el producto. Pues no. Lo difícil fue todo esto.
1. Vas a dudar de ti, todo el tiempo
Incluso cuando las cosas van bien. Más gente a cargo, más decisiones, más cosas que pueden salir mal.
¿Qué me sirvió? Separar "no sé hacer esto" de "no sirvo para esto". Lo primero se aprende. Lo segundo casi nunca es verdad.
Cuando llegue la duda, escribe qué decisión concreta te da miedo. Casi nunca dudas de ti completo. Dudas de una cosa. Y una cosa se resuelve.
2. Te vas a sentir solo
Hay cosas que no le puedes contar a tu equipo. Que la caja está apretada. Que un cliente grande se puede ir. Y a veces tampoco las puedes hablar en casa.
¿Qué me sirvió? Tener pares. Dos o tres founders con quienes hablar una vez al mes, sin agenda. No para pedir consejos. Para no cargar solo.
3. No vas a quedar bien con todos
A ver: una decisión que le gusta a todo el mundo casi nunca es una decisión. Si nadie está incómodo, a lo mejor estás evitando algo.
¿Qué me sirvió? Preguntarme: "¿qué haría si no me importara caer bien?". Esa suele ser la respuesta. Después decides cómo comunicarla, con contexto y con respeto.
4. Tu equipo es tu espejo
Si nadie pregunta, si nadie propone, si nadie se queja… mira primero cómo estás liderando tú.
¿Qué me sirvió? Pensar en lo que más me frustraba del equipo y preguntarme dónde lo estaba haciendo yo. ¿Nadie toma iniciativa? Revisa si estás aprobando cada decisión. No siempre es tu culpa. Pero casi siempre hay algo tuyo ahí.
5. Las difíciles nunca se vuelven fáciles
Pero sí más cortas. Y entre más las aplazas, más grandes se ponen.
¿Qué me sirvió? Una fórmula de tres frases: qué pasó, qué impacto tuvo, qué necesito de ti. Dilo en la primera frase. Lo que alarga una conversación difícil es dar vueltas antes de llegar al punto. Ser directo no es ser duro.
6. Los resultados son tuyos: los buenos y los malos
El crédito se reparte. La responsabilidad no.
Pesa, sí. Pero también libera: si la responsabilidad es tuya, la decisión también.
¿Qué me sirvió? Cuando algo sale mal, decir "yo me equivoqué en X" antes de hablar del equipo. La gente sigue a quien da la cara.
7. Vas a querer hacerlo todo tú
Porque "es más rápido". Porque "nadie lo hace como yo". Hasta que el cuello de botella eres tú.
He visto founders que no se pueden ir una semana de vacaciones porque todo pasa por ellos. Eso no es compromiso. Es una empresa que no puede crecer.
¿Qué me sirvió? Hacer una lista de lo que solo yo puedo hacer. Todo lo demás se delega. Aunque al principio salga al 80%.
Liderar no se vuelve fácil
Pero sí más llevadero.
Si alguna de estas te quitó el sueño, no lo estás haciendo mal. Estás liderando.
¿Lo legal es una de las cosas que todavía cargas tú?
Contratos, acuerdo de socios, propiedad intelectual, temas laborales. En Phylo lo resolvemos en un solo lugar para que tú te enfoques en liderar.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los principales retos de liderar un equipo?
Dudar de ti, la soledad del rol, tomar decisiones que no le gustan a todos, tener conversaciones difíciles, asumir la responsabilidad de los resultados y aprender a delegar.
¿Cómo tener una conversación difícil con alguien de tu equipo?
Ve al punto en la primera frase: qué pasó, qué impacto tuvo y qué necesitas de la persona. Se puede ser directo y respetuoso al mismo tiempo.
¿Cómo aprender a delegar como founder?
Haz una lista de lo que solo tú puedes hacer. Todo lo demás es delegable. Acepta que al principio no va a salir perfecto: el objetivo es que la empresa no dependa de ti para todo.

